Seducidos por la idea de ofrecer a sus clientes la posibilidad de variar de brazalete sin tener que cambiar de reloj, ha desarrollado recientemente un sistema que permite intercambiar, con un simple giro, ambos lados. El resultado es francamente meritorio puesto que al haberse diseñado las dos caras del brazalete parece que nos encontremos ante distintas piezas cuando en realidad se trata de la misma. Al igual que el resto de modelos que componen la colección de reversibles Duward, el que aparece hoy en nuestras páginas ha sido realizado íntegramente en oro de 18 quilates. La caja de forma rectangular presenta una suave decoración, que ha modo de finas líneas contornean su parte superior fundiéndose entre si al coronarla. La esfera escogida para esta ocasión es blanca, los números en romano dan el toque de sobriedad que precisa un reloj de esta categoría. El cristal combina dos características esenciales: dureza y resistencia, tan apreciadas por la casa. Especial atención merece el brazalete que ha sido acabado con dos diseños distintos: uno en el anverso y otro en el reverso, o viceversa, puesto que al ser reversible no se adivina cual es cual. En una de sus caras, se suceden dos tipos distintos de eslabones, el primero lo cruzan transversalmente dos bastones, formando un dibujo muy actual; el segundo es liso y rectangular, y ambos se han realizado en oro amarillo. En la otra cara aparece un diseño más clásico, el primer eslabón lo forman dos "C" contrapuestas una a la otra y separadas entre si por un bastón dispuesto horizontalmente, el siguiente es rectangular y cuenta con un estriado vertical que recorre toda la pieza, realizada para esta ocasión en oro blanco lo que le confiere un aire más clásico y sofisticado. Sin duda, la combinación de oro blanco y amarillo junto a un diseño distinto en cada una de las caras del brazalete hacen de este reloj una pieza muy especial.